MARIZULO

Se localiza en el flanco meridional del monte Pardaki, en el barrio Goiburu del término municipal de Urnieta, a 295 m.s.n.m. Su nombre significa el "agujero" o "la cueva de Mari" (genio mitológico vasco).
La cueva es pequeña, de sólo unos 5
m. de profundidad. Tiene varias entradas muy estrechas, con lo que ofrece el
aspecto de una serie de pequeñas galerías o covachos conectados entre sí. El
yacimiento se encuentra junto a la boca principal.
Fue descubierta en 1961 por M. Laborde.
Ese mismo año, J.M. Merino practicó una cata. El yacimiento fue
definitivamente excavado de 1962 a 1965 y en 1967 por M. Laborde, J.M.
de Barandiaran y J. Altuna, quienes
individualizaron cuatro niveles:
Nivel I.- Calcolítico.
Nivel II.- Neolítico.
Niveles III y IV.- Epipaleolítico.
La atribución cultural de los tres niveles más profundos ha sido posteriormente confirmada. El nivel I plantea más problemas. Parece que la excavación englobó aquí varios estratos que hoy resulta imposible diferenciar con precisión. En cualquier caso, este nivel contiene una inhumación individual y otra colectiva.
La sepultura individual, descubierta
en la campaña de 1965, es muy conocida. Se halló en la parte inferior del
nivel, en la zona interior de la caverna. Consistía en un esqueleto humano
(individuo varón, de unos 25
años de edad) en
posición plegada, asociado, al parecer, a los huesos de un perro y un cordero,
todo ello rodeado de tres grandes piedras que cerraban la sepultura excepto por
el este, orientación a la que miraba el cadáver. Un análisis de C14 para este
enterramiento proporcionó la fecha de 5.285 ± 65 BP;
recientemente se ha vuelto a datar por C14 AMS, con resultados similares. Se
trata de la única sepultura neolítica, fuera de un sepulcro dolménico,
conocida hasta el momento en la región cantábrica.
Los restantes huesos humanos procedentes del mismo nivel formaban parte de una inhumación colectiva de al menos cuatro individuos: dos adultos, un juvenil y un infantil, que muestran un gran desgaste dental. Estos restos se hallaban revueltos y dispersos, sobre todo en la parte interior de la cueva, en general por encima de la sepultura individual mencionada.
Los objetos recuperados en el nivel I pueden adscribirse al Neolítico, al
Calcolítico
